Infancia

La asnoterapia ayuda a niños con autismo y síndrome de Down

Son animales entrañables, pacientes y muy tolerantes. Por estos motivos, la terapia con burros es útil para acompañar a niños con diversidad funcional.

Renato Ienco encontró en una revista un artículo sobre equinoterapia que le llamó mucho la atención. Sin pensarlo dos veces, contactó con los profesionales que la utilizaban para conocer más detalles. A partir de ahí, decidió realizar la formación y todo se desencadenó muy rápido y fácilmente. 

En un entorno natural, rodeado de jardines y huertos, creó un espacio donde realizar la terapia con burros. Así nació Naturapia Masphael, una asociación situada en Bacarot, muy cerca de Alicante, en la que un equipo de profesionales y voluntarios realizan terapia asistida con burros, para mejorar el desarrollo y la calidad de vida de niños y adultos con diversidad funcional, tanto a nivel físico como mental.

Los niños con trastornos en la conducta, autismo, asperger o síndrome de down se pueden beneficiar de múltiples maneras de la compañía terapéutica de estos entrañables animales. 

También para las personas mayores con alzheimer o parkinson es una ayuda muy positiva, que les enriquece y estimula ampliamente.

 ¿Por qué se realiza con burros?

Porque el asno por su propia voluntad va a jugar, es un animal muy sociable, sereno y pacífico. Le gusta que haya gente, se integra muy bien. Desde el punto de vista afectivo, conecta más fácilmente con la persona, se acerca, responde. Además, puede trabajar tanto individualmente como en grupo. 

A diferencia de otros animales como el perro y el caballo, que trabajan con recompensa y se adiestran, el burro se educa. El asno cumple la función de acompañante a lo largo de un circuito diseñado y adaptado según las necesidades de cada persona. Durante la sesión siempre están guiados por un profesional especializado.

Lynda Santana, profesora y miembro de la asociación, comenta algo muy curioso: “cuando viene un niño y hace mucho ruido por falta de educación el burro no tiene tolerancia, se aparta y no quiere acercarse. Sin embargo, cuando hay un niño enfermo el asno se acerca y tiene una paciencia total”.

  • Beneficios de la asnoterapia

El objetivo es crear un vínculo afectivo entre la persona y el animal para que esta relación ayude, por ejemplo, a recuperar emociones perdidas, conseguir expresarlas y a la vez aprender a gestionarlas mejor. 

De esta manera, se establece una comunicación no verbal, en la que se enriquecen mutuamente. Los burros, en definitiva, ayudan a la estimulación de las capacidades físicas, cognitivas y emocionales de las personas que interactúan con ellos. 

Es muy útil también para facilitar el intercambio y romper el aislamiento, a la vez que es fuente de motivación, ya que resulta muy agradable y divertido ese tiempo con los animales, los niños disfrutan mucho; los mayores también. 

Es un gran estímulo para desarrollar la psicomotricidad, la coordinación, el equilibrio y la postura corporal. Contribuye a aumentar la capacidad de observación, atención y concentración, así como la conciencia corporal.

Los niños con trastornos en la conducta, autismo, asperger o síndrome de down se pueden beneficiar de múltiples maneras de la compañía terapéutica de estos entrañables animales.

Es una excelente manera de aumentar la autoconfianza y la valoración personal a partir de las vivencias que experimentan, tanto con el animal como con otras personas.

“Durante la terapia suceden cosas muy bonitas que te llenan y te dan ganas de seguir”, afirma Renato, monitor de Masphael: “Cuando terminas y ves que un niño está más relajado, duerme mejor o ha realizado avances a la hora de andar, es muy gratificante”.

Jardin de los sentidos

  • Huertos y jardines terapéuticos

La asociación cuenta también con huertos y jardines terapéuticos que son un valor agregado a la asnoterapia. El contacto con la naturaleza y con los animales es un conjunto ideal para trabajar a nivel holístico con las personas que realizan los talleres.

El Jardín Sensorial es un circuito que se realiza descalzo y con los ojos tapados. Lo ideal es ir de la mano de un compañero, trabajando así la confianza en el otro. 

Esta experiencia estimula los cinco sentidos, sólo a partir de elementos naturales: piedras de canto rodado, cortezas de pino, hojas secas, troncos de madera, etc.

Está adaptado para todos los públicos, incluso para las personas con sillas de ruedas. A la Asociación Naturapia Masphael le otorgaron el 2º Premio Francisco Liberal a la Innovación por el programa “Asnoterapia”, por toda esta intensa labor social y educativa que están desarrollando.

Bienve Morales

Periodista especializada en vida natural y directora de AmaresBio

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